martes, 28 de febrero de 2012

La manzana prohibida

Los chicos que crecimos en las décadas de los 60 y 70's éramos cinéfilos por naturaleza.
En mi caso, mi papá atendía la boletería del club donde funcionaba uno de los dos cines del pueblo, así que yo me colaba con él a cortar entradas y ver todas las películas que pudiera, incluyendo de reojo aquéllas que entonces eran prohibidas y hoy son un juego de niños.
Recuerdo que me encantaba pasear por el hall del cine y revisar la cartelera, todos aquellos films que quién sabe cuánto tardarían a partir de su estreno en llegar hasta mi ciudad.
Y las matinés... cómo olvidarlas!! cuando se poblaba de chicos que zapateábamos el piso de madera, apenas apagaban las luces.
Los caramelos confitados Sugus... el maní con chocolate... golosinas argentinas. No habían llegado aún el "pop-corn" ni los inventos yanquis en envases descartables.
Mi primo Darío era tan cinéfilo como yo. En muchas ocasiones íbamos juntos a ver películas de aventuras y espadachines.
Pero una vez, siendo él un chico (tan inexperto e ingenuo como la mayoría de los niños de esa época), logró escabullirse y meterse a ver una "prohibida para menores de 18"!!!
Mi tía se enteró y lejos de enfadarse por el atrevimiento del niñito, quiso curiosear acerca de lo que había visto su vástago en la película, qué le había quedado de su experiencia prohibida.
Cómo habrá sido el conocimiento que tenía el pobre de lo que había presenciado en la pantalla grande, que a la pregunta de su madre respondió: "Y... los hombres todo el tiempo besaban los ovarios de las mujeres!!"

(Contada por Nora C.)

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