viernes, 17 de diciembre de 2010

Perrito, perritooooo!!!

Sabido es que los chicos, por no hacerse cargo de sus diabluras, son verdaderos genios en la improvisación y el manejo de técnicas de distracción.
Así, Guillermo -ante cada travesura que quedaba al descubierto- solía culpar a su hermanita menor acusando "la Marcela fue!!".
Pero sin duda alguna, una maestra en el arte de disimular era Lucía.
Tenía poco más de dos años cuando un día sus padres la estaban reprendiendo por haber roto unas tacitas de porcelana, cuando comenzó a mirar al piso moviendo la cabeza, mientras intentaba chasquear sus deditos, diciendo: "Ba-bauuu... ba bauuuuu", como si por haber estado llamando al perro no hubiera escuchado nada.
Fue tan graciosa la historia, que en la familia quedó el dicho "Babauuuu... babaaaaauuuu", cuando alguien quiere ignorar algo o que pase inadvertido.

(Contada por Marcelo D. y Marcela S. - En la foto: Lucía D.)

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