martes, 18 de enero de 2011

Peor el remedio que la enfermedad

Mi mamá tenía 21 años y estaba esperando su primer hijo.
Una noche estaba sentada junto a sus padres y su marido en una galería cuando un murciélago se posó en la cabeza de mi papá.
El visitante causó revuelo, pero Irma ni siquiera alcanzó a advertir qué había pasado.
Sin embargo mi abuela, tan supersticiosa como siempre, a fin de evitar que el animalito impresionara a mi mamá estando embarazada, decidió tomar cartas en el asunto arrojándole un vaso de agua fría.
Fue mayor el susto de recibir el inesperado baño en la cara, que el de ver al pobre batibicho prendido de la oreja de mi padre...

(Contada por Irma L. - En la foto: Irma L. y Aldo B.)

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