Cuando mis sobrinos eran chicos, allá hacia fines de los 80's y principios de los 90's, un nuevo dibujo animado inundaba todas las pantallas: Los pitufos.
Azules y divertidos, estos personajes eran más que simpáticos, pero con el tiempo comenzó a correr la bolilla de que los pequeños pitufitos eran satánicos y tomaban posesión de sus dueños, los niños, haciéndolos tener pesadillas y cometer maldades.
Evidentemente un chisme largado por la competencia, lo que llevó a que de golpe desaparecieran de todo lugar y pasaran rápidamente al olvido.
Aunque yo no me atrevería a asegurar que no hubiera en ellos algo de diabólico... especialmente después de la experiencia que viví cuando fui al viejo Cine Centenario a acompañar a mi sobrina Julia y mi primita Luisina.
Habrán tenido en aquel entonces unos 5 y 3 años de edad, y como nunca antes habían ido al cine, estaban excitadísimas por toda la experiencia.
Compramos caramelos y golosinas y nos instalamos en las butacas de la mitad, esperando ansiosas el comienzo de "la película" de los pitufos!!
Todo fue sobre ruedas hasta que apagaron las luces... entonces en el cine se escuchó una sola vocecita: "Quieru con la mamiiiii!!!", gritó clarito Luisina y acto seguido rompió en llanto.
No había forma de controlarla y ya otros padres me miraban con odio, cuando decidí irme. Julia quería ver la película, así que le pregunté si se animaba a quedarse sola (recordemos que corrían los 80's y era Gálvez!!) y cuando asintió, salí tironeando a la llorona criatura hasta la calle.
Vivía a unas tres cuadras. Corrí de ida y vuelta, para no tardar tanto.
Cuando volví a entrar al cine lógicamente no veía nada y comencé a tocar cabezas a los tumbos, sin encontrar a Julia.
Por último me senté en una butaca hasta tanto mis pupilas se acomodaran y viera con más claridad.
Entonces la divisé y me senté a su lado.
Al rato y cuando todavía estaba volviendo en mí después de la carrera, Juli comenzó a decir "ay, qué calor, qué calor!!", a lo que yo respondía "sentate y quedate quieta!!". Continuaba con un "uf qué calor!!"... hasta que PATAPLUM!!!!!, cayó desmayada en el piso!!!!!
No puedo explicar el susto que me di... encima estaba oscuro y no podía encontrarla. Cuando al fin pude ver su cara, tenía los ojos bien abiertos y brillantes, y se reía a carcajadas en mi propia cara!!
Sólo recuerdo la furia, como en medio de una neblina mental.
La levanté de un brazo y me la llevé... seguía riéndose en la vereda!
Prometí nunca más llevar a mis sobrinos al cine... Y por supuesto que no cumplí!
(En la foto: Julia B. y Luisina S.M.)


¡Buenísima la anécdota!!! ¡La única vez que fuimos al cine con Juan quedó dormido en la butaca en los primeros minutos de la película "Cars"! Y justo un rato después nos preparamos para festejar tu cumple en Prus!!!
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