En 1992 el crimen del odontólogo Barreda consternó al país.
Un hombre que en un supuesto ataque de locura asesinaba a su esposa, sus dos hijas y su suegra; horrorizaba a todos.
Mi sobrina Marcela, quien entonces tenía 7 años, miraba atentamente en la televisión las noticias y comentarios del caso.
Todos en casa opinábamos al respecto y ella permanecía pensativa, hasta que en un momento también expresó su punto de vista:
"Yo digo... matar a la suegra... está bien. Pero ¡a la esposa y las hijas!"
Aparentemente la chiquita pensaba que matar a la suegra estaba absolutamente justificado!!
(En la foto: Marcela B.)

¡Antes de leer el final de la anécdota, pensaba en lo mismo, pero no siendo tan chiquita!!! JEJE
ResponderEliminarNo conocí a mi suegra, pero la suegra de mi marido muchas veces se inmiscuye más de la cuenta en nuestras cosas y nos afecta a la familia entera!!!
¿Cómo esa idea llegó a la cabecita de Marcela?