Juan, el esposo de mi tía abuela Carolina Botelli, a quien todos llamábamos "Barba (que significa tío, en piamontés) Yaneto", era un verdadero personaje.
Muy agradable, dueño de sentido del humor inigualable, era el alma de fiestas y hasta velorios, donde se lucía como contador de anécdotas e historias.
Padre de dieciséis hijos, siempre decía que no había tenido más sólo porque se le había terminado el lugar en la libreta de matrimonio y no quería sacar otra.
Vivían en Colonia Marina (Córdoba) y era tal su vitalidad que teniendo 65 años completó el trayecto desde ese pueblo hasta Gessler en bicicleta!!
En una ocasión estaba paseando por Mar Chiquita y una gitana lo seguía, ofreciendo sus servicios de adivinadora de la suerte por veinte centavos. Él sonreía y continuaba caminando.
Fue tanta la insistencia de la mujer que finalmente aceptó.
La gitana tomó su mano y lanzó una serie de predicciones y mentiras. Cuando acabó, Juan continuó caminando.
Lógicamente ella reclamó su pago, mas él se negó.
La mujer ya reclamaba a los gritos su tarifa, cuando él se dio vuelta y ante la mirada impávida de la gitana, se bajó los pantalones diciéndole: "No te pago porque me adivinaste todo menos que te iba a hacer esto!"
(Contada por Irma L. - En la foto: Juan Yuan)

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