Estaba en mi clase de aquagym, ejercitando a todo ritmo.
A mi lado se encontraba el talentosísimo Juan Arancio, quien en ocasiones asistía a clases en mi horario, acompañado por su hija.
La pileta era playita, tendría un metro sesenta en la parte más profunda y él es un hombre alto, pero en un momento resbaló y se sumergió en el agua.
Me asusté mucho porque se trataba de un hombre mayor y temí que tragara agua o no pudiera incorporarse, así que en la emergencia lo tomé del brazo y lo subí a la superficie de un tirón.
El pobre hombre salió como disparado por un resorte fuera del agua.
La hija me miró con absoluta tranquilidad al tiempo que decía "él sabe nadar".
Avergonzada lo miré y le pedí disculpas.
El susto del pobre hombre se reflejaba en su cara. No se ahogó pero por poco lo mato de un síncope!!
Y más vergüenza aún me dio el hecho de que mi profesor después comentara entre risas que él era nadador de competición!!!
Desde ese día Arancio no apareció más en mi horario de gimnasia... ¿habrá sido pura casualidad?
(En la foto: Juan Arancio)

¡Uy, qué vergüenza!!! Seguro que si no hacías nada, se ahogaba... Es la Ley de Murphy... JAJAJA
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