jueves, 25 de febrero de 2010

Un accidente voluntario

María Julia adoraba pasar las tardes en el estudio jurídico de su abuelo.
Chente le daba todos los vicios de la tierra por ser su primera nieta y la nena allí podía jugar a ser una verdadera ejecutiva, escribiendo a máquina, dibujando y conversando con los clientes.
En una ocasión el abuelo estaba con gente cuando se oyó el tronar de -como dirían los costarricenses- un ruidoso “viento de cola”. En medio de sonrisitas nerviosas, Chente trató de salvar la situación frente a sus clientes.
“Querida… ¿se te escapó?”, preguntó con suma diplomacia, dirigiéndose a la nena.
Juli respondió con toda sinceridad: “No, no, abuelo… me lo tiré!!”


(En la foto: María J. B.)

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