Orfilio (Tito) se estaba cambiando para ir a misa. Cuando llegó el momento de ponerse las medias se calzó una pero no encontraba la otra. Revisó y buscó a su alrededor sin hallarla.Apurado en salir para no llegar tarde, se sacó la media que tenía puesta y a último momento se colocó otro par.
Estaba en la iglesia cuando oyó una voz a sus espaldas: “Don L., ¿qué hace con una media al hombro?” Recién ahí resolvió el misterio del paradero de su otra media y gracias a la advertencia de su vecino de banco no se presentó a comulgar con tan extraño accesorio colgado.
(Contada por Silvia P. – En la foto: Orfilio L.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario