lunes, 1 de marzo de 2010

Un accidente de la naturaleza

El tío Emilio no tuvo hijos (de hecho nunca se casó), pero era el más afectuoso de los hermanos L. en el trato con sus sobrinos, quienes lo adoraban.
Irma era la hija mujer más chica de su hermano Roberto, y a Emilio le encantaba jugar con ella. Solía demostrarle su cariño apretándola entre las rodillas, mordiendo sus orejas.
Le encantaba hacerla enojar.
Como ella era una pequeña alemana, rubia de ojos claros y con la cara salpicada de pecas, el tío Emilio acostumbraba decirle que como la habían dejado fuera de la fiambrera, la habían cagado las moscas.
Él reía con ganas, mas ella se ponía a llorar pensando que podía llegar a ser verdad.


(Enviada por Irma L. – En la foto: Juan Emilio L.)

1 comentario:

  1. ¿Por qué será que antes nuestros afectos jugaban con nosotras haciéndonos llorar o enojar?
    A mí siempre me amenazaban con tirarme arriba de una planta de aloe!!! Y lo peor es que me lo creía y me enojaba por días...

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