Vivíamos con mi familia en una casa en la que críabamos todo tipo de animales.
Al fondo del patio no había tapial, sino un tejido de poca altura, que nos comunicaba directamente con nuestros vecinos: Yoana, una partera a quien le decían “la madama” y su esposo.
Un día una gallina nuestra voló al otro lado del tejido y, como la madama también tenía gallinero, la mezcló con el resto de sus aves y no nos dijo nada, creyendo que no lo notaríamos.
Pero mi papá advirtió la falta, la vio en el gallinero contiguo y decidió hablar con la vecina.
Ella por supuesto lo negó rotundamente. Él, sin inmutarse, diplomáticamente le dijo: “Mire, Doña Yuana, no nos vamos a pelear por esto. Suelte la gallina y veremos para dónde va. Si se queda es porque es suya. Si busca cruzar al otro lado es nuestra”.
Finalmente aceptó. Y efectivamente cuando la soltó la gallina, fue directamente al gallinero de los L.
(Contada por Irma L. – En la foto: Roberto L.)
Al fondo del patio no había tapial, sino un tejido de poca altura, que nos comunicaba directamente con nuestros vecinos: Yoana, una partera a quien le decían “la madama” y su esposo.
Un día una gallina nuestra voló al otro lado del tejido y, como la madama también tenía gallinero, la mezcló con el resto de sus aves y no nos dijo nada, creyendo que no lo notaríamos.
Pero mi papá advirtió la falta, la vio en el gallinero contiguo y decidió hablar con la vecina.
Ella por supuesto lo negó rotundamente. Él, sin inmutarse, diplomáticamente le dijo: “Mire, Doña Yuana, no nos vamos a pelear por esto. Suelte la gallina y veremos para dónde va. Si se queda es porque es suya. Si busca cruzar al otro lado es nuestra”.
Finalmente aceptó. Y efectivamente cuando la soltó la gallina, fue directamente al gallinero de los L.
(Contada por Irma L. – En la foto: Roberto L.)

¡Una buena anécdota que nos enseña que no es necesario atar a nadie para que nos acompañe en la vida! Si amas a alguien, dejálo libre..., aunque no estoy necesariamente hablando de una gallina...
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo!!! Una política a aplicar, sin duda alguna!
ResponderEliminarMuchas de las experiencias que contas en este anecdotario me hacen recordar entre lágrimas y risas, las historias que me contaba mi abuelo y que con tanta nostalgia guardo en mi memoria. ¡ADELANTE! Natalia
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