sábado, 17 de julio de 2010

Si hay miseria, que no se note!!

Antonito N., como propietario de un tambo, solía tener muchos problemas económicos.
Un día decidió solicitar un crédito bancario, así que llamó a su tambero para que lo acompañara, se puso sus mejores ropas y partieron rumbo a San Carlos, una localidad vecina.
No tenía aval alguno con el cual probar su solvencia, pero en el camino se le ocurrió una idea.
Hizo detener el auto y bajó en un campo lindante al camino, recogiendo un manojo de espigas de trigo.
Al llegar al banco, pidió una entrevista con el gerente y encaró la conversación del siguiente modo: colocó sobre el escritorio el trigo al tiempo que decía "En mi campo tengo 50 hectáreas de esto".
¡Obtuvo el crédito de inmediato!
Claro está que eran otros tiempos... hoy en día si fuéramos con una bolsita de soja tal vez nos mandarían a hacer milanesas!!!

(Enviada por María Sol N. - En la foto: Antonio N.)

1 comentario:

  1. ¡Resulta increíble en esta época hacer algo similar! ¡Muy ingenioso!

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