Todos sabemos cómo son los niños. Siempre con las antenas bien paradas y en sintonía para pescar lo que sea que se esté conversando a su alrededor.
Mi sobrina Julia tenía sus antenitas más que afiladas y solía repetir todo lo que escuchaba, por lo que ligó el apodo de "estómago resfriado".
Siempre recuerdo el día que una amiga chocó mi auto. Era más complicado confesar que le había prestado el auto a alguien sin licencia, que reconocer que había sido yo. Y había sido un accidente tan estúpido, que tuve que argumentar que mi perro Polidoro se había cruzado y tratando de esquivarlo había embestido la reja del portón de mi casa.
Juli estaba presente y no sabíamos cómo sobornarla. Después de asegurarnos que no diría nada, terminó confesando todo so pretexto de que le daba pena que culpáramos a Poli.
Unos años atrás, cuando tenía 5 y dos hermanitos menores, alguien preguntó a su mamá si tendrían más chicos. Ella se apresuró a responder: "No, porque mi suegra dijo: 'no más chicos'" (refiriéndose a su abuela paterna) y para completarla terminó con un "suegra es mala palabra" (algo que la abuela Irma repetía siempre en tono de broma).
(En la foto: Julia B.)
¿Quién era tu amiga que te chocó el auto? No recuerdo que lo hayas contado...
ResponderEliminar¿Sigue igual Juli? Con los años nos ponemos más reservados...
Ay, la historia del auto...
ResponderEliminarYo tenía entonces el Duna y un día salimos de la pileta y como tenía que sacarlo y andaba con la malla mojada, para no mojar el asiento (mirá qué idea!!) le pedí a Lili que lo sacara del galpón. Salió bien, pero al intentar estacionarlo marcha atrás, lo aceleró de más y dio de lleno en el portón de la casa de mi mamá. El paragolpes terminó caído (muy plástico!) y yo justifiqué el hecho con que por el espejo había visto cruzar a Polidoro y por no chocarlo estampé al pobre Raymundo (mi auto) en el portón ja ja
Julia ya no es estómago resfriado. Ahora apenas habla!!!
¡Gracias por tu explicación! JAJAJA Ahora entiendo por qué siempre conducís vos...
ResponderEliminar