¿Sabían ustedes que los cardenales son tan longevos? Pues yo sí. Veintiséis años atrás Cari tenía una amiga en la escuela secundaria, cuyo papá era ferroviario.
A mí me encantaban los cardenales y este señor viajaba desde Gálvez hasta Ceres, al norte, muy lejos de la ciudad de Santa Fe, donde andaba libremente una cantidad de estos hermosos pajaritos.
Nos prometió traer uno de allá y un día nos sorprendió con una cajita con una yuntita de cardenales pequeñitos que aún no tenían el copetito rojo. Eran de un color marroncito con unas plumas finitas que se diría que era pelusa.
Pensé que no se salvarían porque habían viajado dos días en tren sin agua ni alimento.
Les dediqué mi tiempo y mi cariño hasta lograr criarlos. Así fue como empezaron a crecer y su copetito tomó ese color rojo que tanto nos enamoró.
La hembrita murió hace unos años pero el macho sigue brindándonos su compañía.
Su silbido es tan agudo que por momentos no nos permite oír cuando hablamos. Incluso me ha ocurrido estar hablando con un extraño por teléfono y que de repente se disculpa para preguntar qué pájaro era el que estaba cantando.
Hoy, después de 26 años, me pregunto si canta porque es feliz o si su canto es llanto. Espero que sea feliz (supongo que sí, porque nunca conoció otra vida y mejor atendido no podría estar); de lo contrario yo misma le hubiera abierto su jaula. Nunca lo hice porque terminaría siendo almuerzo de algún gato de los que sobran en mi barrio...
(Enviada por Irma L.)

Pero cómo 26 años??? Me acuerdo que tenían canarios y me parece que después llevaron a los cardenales. Es más, recuerdo que en un momento había quedado un canario que era maltratado por los cardenales, por lo que tuvieron que dividir la jaula. Bueno, no sé jaja. Yo tengo 25 y pensé que esos cardenales habían estado mucho después de mi nacimiento. En fin, qué viva feliz!
ResponderEliminarTu sobrina.
Yo tenía unos 14 o 15 años cuando el cardenal llegó a nuestras vidas. Estaba en tercero o cuarto año de la secundaria y ya hacen 24 años que me recibí!!!
ResponderEliminarEs verdad, siempre tuvimos canarios y es más, hasta llegaron a convivir en la misma jaula pero separados, porque nuestro querido cardenal era más malo que las arañas.
Y también es cierto que la parejita se terminó peleando tanto que hubo que separarlos, sólo que la abuela obvió esa parte tan oscura de la historia ja ja ja
Qué increíble pero tu tortuga de agua, que se supone que sería longeva, fue la que menos vivió!! Creo que no llegó a los 2 meses!!!!
Cary
Yo tenía una tortuga de agua??? Me acuerdo de la terrestre que murió... A lo mejor no nos dimos cuenta que era de agua y se murió por eso jajaja. Qué cruel!!
ResponderEliminarNunca tuviste una tortuga de tierra!!! Como no te dejaban tener un perrito yo te regalé una de agua y la dejamos en lo de la abuela en su monono tortuguero de vidrio.
ResponderEliminarLa tortuguita comía carne picada y cuando le dábamos, sobre las piedritas del tortuguero, Polidoro estaba tan celoso que se la comía él.
Un buen día no vimos más a la tortuga, por lo que asumimos que Poli se la había desayunado.
La buscamos por todos lados y no apareció. Pero era de agua!!! jajaja
¿Por qué no recuerdo la historia de los cardenales que viajaron en tren? Si sobrevivieron dos largos días de viaje en el ferrocarril argentino, seguro serían longevos. JAJAJA. Muy linda la anécdota!!!
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