domingo, 3 de octubre de 2010

Una cuestión de estabilidad

Virginia, de unos 4 años de edad, estaba sentada a la mesa con nosotros en la casa de mi mamá.
Almorzábamos pollo a la parrilla y ella ya había comido las dos patas, cuando pidió una más.
"No hay otra pata", le dije.
"¿Por qué no?", inquieta preguntó.
"Porque los pollos tienen dos patas  y ya las comiste".
Aceptó un alita y continuó con su almuerzo.
Al cabo de un momento volvió a preguntar:
"Y si tienen dos patas, ¿cómo camina?"
"Como vos!!", respondí y sonrió asombrada. Evidentemente esta nena daba por hecho que todos los animales eran cuadrúpedos.

(En la foto: Virginia S. M.)

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