viernes, 29 de octubre de 2010

La sociabilidad de los B.

Mi abuela Clotilde tuvo once hijos, pobre santa!! Y dicen que Florindo B., el menor de todos ellos, que casi tenía la misma edad que mi papá (porque mi abuelo era el mayor de los hermanos varones) era el pequeño consentido de su madre. Tal es así, que tenía como 3 o 4 años y seguía tomando la teta.
Claro que a esa edad el pequeño ya tenía todos sus dientes, caminaba (hasta se buscaba un banquito para sentarse cómodo para la ocasión) y  podía hablar a la perfección.  
Como dar el pecho en esa época no era algo que se hiciera públicamente (y menos aún a un vástago tan crecidito), el niño se veía obligado a esperar pacientemente que la madre estuviera sola para sostener su vicio.
Cuentan que un día tuvieron visitas desde la mañana a la noche, por lo que el pobre Florindo se vio obligado a esperar para tomar la teta de su mamá.
De a ratos se lo veía refunfuñando en piamontés "Estoy estufio de la yent!!!" (estoy cansado de la gente!!)
Evidentemente el gen B. no traía en el pack de virtudes la sociabilidad, porque muchos años más tarde  también yo reaccionaba de esa manera.
Tenía unos cuatro años y detestaba a las visitas y personas que iban al negocio a llevarme a mi mamá!!, quien cuenta que cada vez que salía de la casa y cruzaba la calle para atender a algún cliente, prendida a las rejas de la ventana yo gritaba: "Gente puuuuuuuuttttttaaaaaa!!!!"

(Contada por Irma L. - En la foto: Florindo B.)


No hay comentarios:

Publicar un comentario