jueves, 8 de abril de 2010

Noche de copas

Cuando la familia residía en Gessler, Berto trabajaba en un aserradero en el que cada viernes se reunía con sus compañeros a comer un asado.
Como vivían en la casa contigua, la menor de sus hijas –Marcela, de 3 años- una noche lo siguió.
Él vio llegar a su “Pepe” (como la llamaba) y le permitió quedarse; pero más tarde, en medio de la animada charla entre hombres, la perdió de vista por un momento.
Cuando apareció nuevamente, Marcela se tambaleaba y le costaba sostenerse en pie.
El olor a alcohol que traía la nena podía marearlos. La pícara había tomado todos los restos de vino de los vasos que había en la mesa y simplemente estaba… borracha!!


(Contada por Irma L. – En la foto: Marcela S.)

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