Ir al campo de los N. era una verdadera fiesta, un paraíso para los más chicos. La sensación de libertad que vivíamos era incomparable.Los viajes no se suspendían ni siquiera por mal tiempo. En una ocasión habíamos llegado en época de lluvias y el camino estaba inundado y casi intransitable. Rufino, un vecino, nos esperaba en la estación de tren y nos conducía en auto mientras adelante, con el agua hasta las rodillas, caminaba mi papá linterna en mano mostrando por dónde convenía pasar.
Ibamos al pueblo en sulky, con Zulma llevando las riendas.
Un día fuimos para hacer la provista y aburridos, mientras mi tía estaba en el almacén, decidimos con mi primo Jorge salir a dar una vuelta. El tomó las riendas y arrancamos bien, pero habíamos hecho una cuadra cuando le di un rebencazo al caballo y salió a todo galope por las calles.
En la primera esquina casi doblamos en una rueda!!!
Nuestra picada en sulky afortunadamente terminó bien, sin otro desenlace más que el de los gritos y retos de la tía Zulma.
(Contada por Hugo B. – En la foto: Hugo B. y Jorge N.)
¡Me encantan las fotos! ¡Qué ropa usaban antes los chicos! Yo recuerdo siempre que siendo también pequeña íbamos de visita al campo de los hermanos de mi mamá. Lo más esperado era la vuelta en la "chata". ¡Qué bellos momentos compartidos en familia! ¡Hermosa anécdota!
ResponderEliminarPor ser la menor de los primos, ya no ligué estas mini excursiones, pero todos recuerdan con mucho cariño esa época y lo mucho que se divertían.
ResponderEliminarGracias por participar contando tus propias vivencias!!
Me gustaría que mi familia también lo hiciera y compartieran relatos relacionados a cada post!